domingo, 5 de abril de 2026

Lomas de Lachay


Íbamos camino al centro arqueológico de Caral cuando decidimos hacer una parada en las Lomas de Lachay, un ecosistema ubicado a 105 kilómetros al norte de Lima, en la provincia de Huaura, en plena franja desértica costera. Este espacio constituye un importante refugio para la flora y fauna de la costa peruana asociada a las lomas. Presenta dos estaciones bien definidas: la húmeda, de junio a octubre, y la seca, de enero a mayo. Por ello, la mejor época para visitarlas es durante la temporada húmeda, cuando el paisaje alcanza su mayor esplendor.

Me invade la nostalgia, puesto que la última vez que estuve por estas lomas fue hace más de veinticinco años. Recuerdo que vine solo, en una época en la que el bus que va de Lima a Huacho me dejó en la carretera, en medio de la nada, al pie un cartel que decía “Lomas de Lachay”, la cuales desde ese punto no se divisan. Creo que caminé una hora hasta que llegué a las lomas. Fui recibido por los guardaparques. Recuerdo que no llevé carpa, por lo que improvisé un refugio y cociné a leña. Épocas de juventud.


Nuestro objetivo fue doble: realizar una caminata y observar aves. El recorrido abarca aproximadamente ocho kilómetros a través de senderos bien señalizados, lo que reduce significativamente el riesgo de extravío. Además, nos resultó interesante la posibilidad de pernoctar en las instalaciones de la reserva, una experiencia que esperamos concretar en una próxima visita.

Durante el recorrido también es posible apreciar restos arqueológicos, como petroglifos y pinturas ideográficas precolombinas, ubicadas principalmente en el sector norte de las lomas. Se han registrado más de cuarenta de estas representaciones. En algunas quebradas se observan sistemas de terrazas o andenes de piedra que probablemente fueron utilizados para la agricultura por antiguos pobladores. Estos vestigios evidencian el aprovechamiento de los recursos de la zona y su importancia en el desarrollo de las primeras sociedades de la costa peruana.

La visita permite comprender cómo los seres vivos y el entorno han desarrollado estrategias de adaptación para sobrevivir en condiciones exigentes. Durante los meses de invierno y primavera, especialmente entre junio y octubre, la neblina y la humedad transforman el paisaje, cubriendo las colinas de vegetación. Agosto es, sin duda, el mes en que las lomas se muestran en todo su esplendor.

Las Lomas de Lachay ofrecen tres circuitos principales: el Circuito de la Tara (2.5 a 3 horas), de dificultad moderada y recomendado para jóvenes; un segundo circuito de menor duración (1.5 a 2 horas), de pendiente ligera, ideal para adultos y adolescentes; y el Circuito del Zorro (45 minutos a 1 hora), también de baja dificultad, adecuado para niños y adultos mayores. Nosotros elegimos el primer circuito, de aproximadamente cinco kilómetros, con la particularidad de que dejamos el vehículo en la entrada de las lomas, a unos tres kilómetros del punto de inicio del recorrido.



LOMAS DE PACHACAMAC


Entre los meses de junio y octubre, en la costa peruana emerge un ecosistema estacional propio del desierto costero. Este se caracteriza por presentar adaptaciones morfológicas y fisiológicas asociadas a la alta humedad relativa, lo que lo convierte en un importante refugio invernal para diversas especies de fauna. La abundancia de recursos durante la época de verdor favorece la alimentación, el descanso y la reproducción de especies de presencia temporal. Asimismo, estos espacios resultan valiosos para la investigación en biología y ecología, además de poseer un notable potencial como centros de educación ambiental y destinos turísticos.

Uno de estos ecosistemas, cercano a la ciudad de Lima y relativamente seguro para los visitantes, son las Lomas de Pachacámac. Con una extensión aproximada de 150 hectáreas, se ubican a tan solo 34 km de Lima, en el distrito del mismo nombre. Situadas entre la quebrada de Río Seco y las lomas del Manzano, constituyen un área clave para la conservación, enfrentando amenazas como la degradación ecosistémica y la expansión urbana no planificada, impulsada por factores socioeconómicos y socioculturales.




Este ecosistema se reactiva entre junio y octubre gracias a la neblina que cubre los cerros y quebradas orientadas hacia el mar, permitiendo el desarrollo de una vegetación estacional. El recorrido por las lomas toma cerca de seis horas y ofrece la posibilidad de observar altares, socavones, pinturas rupestres, andenes y diversas formaciones rocosas. Además, alberga una rica biodiversidad, con 118 especies de flora silvestre distribuidas en 102 géneros y 49 familias; destacan las familias Asteraceae y Solanaceae, con 15 y 9 especies respectivamente. Predomina la vegetación herbácea, con 23 especies endémicas y 5 en alguna categoría de conservación. Entre la fauna, es posible avistar vizcachas, turtupilines y halcones, entre otras especies.

Se recomienda salir muy temprano de Lima para evitar el tráfico de la carretera Panamericana Sur. En nuestro caso, partimos a las 5:00 a. m., motivados por unas buenas tazas de café, y culminamos el desayuno al pie de las lomas antes de iniciar la caminata. Los senderos, bien señalizados, conducen hacia las zonas más elevadas, desde donde se obtiene una amplia vista panorámica del ecosistema. Allí se aprecia la cobertura vegetal que cumple funciones clave como el reciclaje de nutrientes, la protección del suelo costero superficial y la conservación del banco de semillas. También se pueden observar atrapanieblas, estructuras diseñadas para captar agua de la neblina y contribuir a la restauración de áreas degradadas.

Tras aproximadamente seis horas de caminata, los senderos conducen de regreso al punto de partida. Es importante llevar agua suficiente para la hidratación, alimentos ligeros, un botiquín de primeros auxilios, bastones de caminata y binoculares, especialmente útiles para la observación de aves.



viernes, 3 de abril de 2026

RAURA


La Cordillera Raura forma parte del sistema de cordilleras ubicado en la zona norte del país. Se sitúa entre las cordilleras de Huayhuash, al sureste, y La Viuda, al noroeste. Su ámbito de influencia abarca un área aproximada de 1,100 km² y presenta una longitud cercana a los 55 km. Geográficamente, se encuentra delimitada entre las coordenadas 10°44'56.82" y 10°10'51.44" de latitud sur, y 77°5'44.59" y 76°30'39.40" de longitud oeste.

Desde el punto de vista político-administrativo, la cordillera se extiende parcialmente sobre los departamentos de Lima (provincias de Cajatambo y Oyón), Huánuco (provincia de Lauricocha) y Pasco (provincia Daniel Alcides Carrión).

La Cordillera Raura alberga importantes elevaciones, entre las que destacan las montañas León Huacanan (5,427 m), Quesillojanca (5,327 m), Cullcushjanca (5,550 m), Yerupac (5,685 m), Torre de Cristal (5,500 m), Siete Caballeros (5,080 m) y Santa Rosa (5,806 m). Asimismo, en su ámbito se encuentran diversas lagunas, como Chuspi, Patarcocha, Gaico, Huascacocha y Quesillococha.

Para la aproximación a la Cordillera Raura, nos trasladamos desde Lima hacia el distrito de Churín, conocido por sus reconocidos baños termales, donde realizamos el proceso de aclimatación. Se recomienda combinar el viaje a Raura con una estadía previa en esta localidad, tanto para adaptarse a la altitud como para disfrutar posteriormente de sus aguas termales.

Churín, ubicado en la provincia de Oyón, en el departamento de Lima, es ampliamente conocido por sus aguas termales, que constituyen su principal atractivo turístico. Se encuentra sobre la margen izquierda del río Huaura, a 2,258 m s. n. m., aproximadamente a 207 km al noroeste de Lima.



Las aguas termales provienen de capas subterráneas sometidas a altas temperaturas y son ricas en diversos minerales disueltos, como azufre, hierro, cloro, calcio, magnesio, sodio y bicarbonato. Estas propiedades les confieren un importante valor terapéutico, por lo que se utilizan en tratamientos mediante baños, inhalaciones, irrigaciones e incluso calefacción.

Generalmente, estas aguas se localizan a lo largo de fallas geológicas, ya que dichas estructuras permiten la infiltración de aguas subterráneas que, al alcanzar mayores profundidades, se calientan y posteriormente ascienden en forma de vapor o agua caliente. Al emerger en la superficie, pueden dar lugar a manifestaciones como géiseres o manantiales termales.




GLACIAR CHUECÓN

 


Los glaciares de montaña son uno de los componentes de la criósfera y son conocidas por su alta sensibilidad a los cambios climáticos a escala decenal. La razón principal proviene del origen de los volúmenes de hielo que forman y que son el resultado de las precipitaciones sólidas. La segunda razón proviene de la ablación, la cual depende directamente del balance de energía en la superficie, el cual es el vínculo físico existente entre el glaciar y el clima.

 

El Glaciar Chuecón es una masa de hielo terrestre que fluye pendiente abajo, encerrada por los elementos topográficos que lo rodean. Subsiste gracias a la acumulación de nieve a gran altura que se compensa con la fusión del hielo a baja altura, lo cual lo constituye como una gran acumulación natural de hielo situada en tierra firme. La condición necesaria para que se produzca la acumulación de hielo glacial es simplemente que la cantidad de nieve caída durante el invierno exceda a la ablación producida en verano.


 

Se encuentra ubicado en un zona de montaña que aún conserva de manera natural el hielo masivo producto de las bajas temperaturas de la zona, lo más impresionante del panorama es que a las faldas del glaciar existe una laguna que está cubierta casi en su totalidad de hielo.  Esa combinación de la laguna rodeada de montañas nevadas es un espectáculo que sólo se puede contemplar en este lugar. Este glaciar se encuentra a unas 50 kilómetros de la localidad de San Mateo, en la Provincia de Huarochirí, cerca del límite entre las regiones de Lima y Junín, en el distrito de San Lorenzo de Quinti.

 


Esta caminata tiene un nivel de dificultad moderado, básicamente por su elevación de 5 550 msnm. El sendero es muy colorido por la vegetación y el arroyo que acompaña gran parte del recorrido. Para esta aventura salimos de Lima un sábado de agosto al medio  día. Llegamos al a localidad de San Mateo (3 000 msnm) al atardecer y dimos inicio al proceso de aclimatación. La cena solo fue un caldo de gallina y una infusión de muña, luego acostarse temprano porque nos tocaba despertarnos a las tres de la mañana para movilizarlos por la Carretera Central hasta la zona de Río Blanco desde donde se toma el desvío a la represa de Yuracmayo, un camino carrozable que nos condujo al punto de partida, de donde empezó la caminara a eso de las siete y treinta de la mañana.

 

Llegar al Glaciar Chuecón puede ser un desafío, pero la mayor satisfacción es llegar a la meta, con la mejor compañía, esta es una maravilla natural rodeada de montañas nevadas.


El Glaciar Chuecón, es el lugar perfecto para realizar trekking en Lima, Perú, experimenta la belleza natural a través de una caminata por las montañas de la capital del Perú.






viernes, 18 de agosto de 2023

CAMINATA A LA LAGUNA RAPAGNA 2023


Que mejor manera de poner a prueba el cuerpo, luego de cumplir cincuenta y tres años que con una caminata a la Laguna Rapagna en la provincia de Huarochirí, veinte kilómetros de distancia, mil metros de desnivel hasta llegar a los 4 500 msnm.

Salimos de Lima, un viernes de julio a las seis de la tarde desde el Cine Orrantia (hace años que no existe, pero como referencia no deja de ser útil) y llegamos a Chosica en aproximadamente dos horas, un largo viaje para una distancia muy corta. Una vez allí tomamos los carros con destino al distrito de San Mateo (kilómetro noventa y tres de la Carretera Central), los cuales salen del terminal ubicado en Jr. Arica y nos conducen a nuestro destino en aproximadamente dos horas.



Al exponernos altitudes superiores a 3500 msnm se producirá un descenso de la presión parcial de oxígeno en nuestro cuerpo, el que lo llevará a utilizar mecanismos compensatorios para mantener su funcionamiento normal. Así, un correcto proceso de aclimatación no sólo evitará los problemas asociados a la adaptación al nuevo ambiente a cotas altas, sino que será la clave para un buen rendimiento. Es así que aprovechamos nuestra estadía en San Mateo (3 000 msnm), para el proceso de aclimatación, logrando la estabilización de la frecuencia respiratoria y cardiaca aumentando los glóbulos rojos en nuestra sangre con el fin de optimizar el transporte de oxígeno hacia las células.

Al día siguiente, siendo las 6:00 am nos desplazamos a la localidad de Río Blanco, localizada en el kilómetro ciento dos de la Carretera Central, de donde partimos a las siete de la mañana.

                             

La caminata a la laguna implica recorrer las quebradas Copa y Chueco. El camino, de ida, es subida y no está señalizado, por lo cual es fácil desviarse si no se va con alguien que conozca la ruta o con un GPS y un mapa. Fue esencial no agotar las fuerzas y caminar relajados, ya que de a pocos se va tomando mayor resistencia y potencia. No olvidamos calentar antes de comenzar y durante el trayecto hicimos paradas para descansar cinco minutos por cada hora de camino evitando prolongar ese tiempo ya que los músculos se pueden enfriar.

La subida a la laguna puede resultar interminable y agotadora, pero la tomamos con calma, avanzando con pasos cortos en los tramos mas empinados. Lento pero seguro, manteniendo un ritmo constante, empezando en forma suave para entrar en calor y controlando en la medida de lo posible la respiración con una técnica llamada “Respiración Consiente”, una técnica que consiste en desviar la atención hacia diferentes puntos para fijarnos en las veces que inhalamos y exhalamos para facilitar la relajación de todo nuestro organismo fijando la atención cuando respiramos, de tal manera que si nos toma tres segundos para inhalar, debemos emplear seis segundos para exhalar vale decir que exhalamos el doble de tiempo que inhalamos, logrando así que el cuerpo minimice el ritmo vital ayudando con ello al bienestar físico y emocional.



Luego de esto pudimos aumentar el ritmo, siempre respetando los descansos en función de la dificultad y el cansancio de cada uno.

El tramo final va por una trocha que circula por el lado derecho de la quebrada que nos conduce a la entrada a la Laguna la cual nos coloca en la parte superior de ésta, es posible descender al nivel de la laguna, calculo unos cincuenta metros, pero con mucho cuidado.

Hasta este punto ya habíamos acumulado unas cinco hora de caminata, unos diez kilómetros de caminata y mil metros de desnivel, lo cual en su conjunto nos hizo merecedores a un buen descanso de casi una hora para tomar una revitalizante mezcla de café con cocoa, frutos secos, jamón serrano y galletas, lo cual sumado al descanso nos dio las energías suficientes para emprender el retorno, por el mismo camino, con mucha cautela y con la ayuda de los bastones de caminata.

                                   

Al descender, debemos tener mucho cuidado ya que el peso recae sobre las rodillas y los tobillos. En las pendientes y bajadas pronunciadas, aplicamos la técnica de clavar los talones a cada paso para mantener el equilibrio dando pasos cortos, flexionados y de ser necesario en zig zag. En subidas con mucha inclinación, apoyamos la punta de los pies y aprovechando las salientes de piedras o escalones, pero con mucho cuidado ya que es posible resbalar.

Estuvimos de retorno en Rio Blanco a las 5:00 pm y en San Mateo a las 6:00 pm. En este último lugar nos premiamos con una sopa a la criolla, una patazca y un trucha frita, luego de eso el cuerpo pedía descansar.






viernes, 28 de abril de 2023

CAMINATA: POZO SANTO – CERRO LECHUZA – LAGUNA GRANDE


Nuevamente nos internaremos en uno de los paisajes naturales mas hermosos del planeta: El desierto, una extensa área natural que por momentos nos hace sentir que estamos en la superficie de un planeta lejano e inexplorado y que de pronto nos ofrece los vestigios de una antigua civilización, mostrándonos a lo lejos antiguos geoglifos o los restos de la estatua de la libertad.

Miércoles, siete de la noches, tomamos un bus en la Av. México con destino a Pisco y luego de sufrir la proyección de un par de películas románticas llegamos, casi al borde de la media noche, a nuestro destino: El Desvío a Pisco, en donde nos hospedamos en un hotel de mala muerte que nunca dudó en hacer honor a dicha calificación.


A las seis de la mañana, con los primeros rayos del sol convirtiendo la habitación en un pequeño horno nos alistamos e hidratamos lo más posible, intentado inútilmente de imitar a los camellos, para luego a las siete de la mañana tomar el transporte que nos llevaría al punto de partida: la localidad de Pozo Santo (219 msnm), ubicada a unos veinticinco kilómetros al sur del Desvío a Paracas, a donde llegamos a las siete y treinta de la mañana.


Una vez en el punto de partida procedimos a revisar el equipo: una mochila con 10 litros de líquido, una carpa pequeña, una bolsa de dormir ligera, algo de ropa y los accesorios indispensables para la navegación como el GPS (uno por persona), brújula y mapas, sumado a esto radios, audífonos y alimento para dos días. Revisado el equipo y siendo las ocho de la mañana dimos inicio a la caminata siguiendo el rumbo sureste, el cual nos conduciría hacia el pasado, cerca de la zona del Cerro Lechuza, a unos siete kilómetros al sur de nuestro punto de partida. Agrego aquí una información técnica sobre dicha zona que pude obtener del Boletín Arqueológico de la Pontifica Universidad Católica del Perú:

“Cerro  Lechuza  se  localiza  aproximadamente  siete  kilómetros  al  sur  del  paraje  conocido  como  Pozo   Santo,  inmediatamente  al  sur  del  polígono  de  Tiro  Aéreo  de  la  Fuerza  Aérea  Peruana  «René  García  Castellanos»,  en  el  distrito  de  Paracas,  provincia  de  Pisco.  El  cerro  tiene una  elevación  máxima  de  266  metros sobre el nivel del mar (IGN 2011b). En su lado oeste, el cerro desciende hasta la pampa del mismo nombre por una amplia ladera de suave pendiente con afloramientos de piedras volcánicas de color marrón rojizo oscuro en su superficie. Separado por una quebrada, al este, se encuentra ligeramente más elevado el Cerro Jahuay.



A lo largo de la Pampa Lechuza, se ven algunas concentraciones de vegetación arbustiva. En una de ellas, localizada a unos 800 metros al sur de los geoglifos —donde además crecen palmeras datileras—, encontramos  un  extenso  conchal con  cerámica  tardía  en  superficie.  La  vegetación  es  indudablemente  un indicador de fuentes subterráneas de agua y es probable que tengan relación con el Cerro Jahuay, en tanto jahuay o jagüey es un vocablo que se refiere a un tipo de afloramiento natural de acuíferos (Carrión Ordóñez 1981). Es importante anotar, también, que el cerro está cercano a dos rutas tradicionales de gente que va a la Bahía de la Independencia a realizar faenas de pesca y recolección de mariscos.

Una de ellas parte de Pozo Santo; y otra, de un lugar conocido como La Bandera del sector Vilacurí, localizado ocho kilómetros al este de Pozo Santo.  

En Cerro Lechuza, hemos identificado diez geoglifos emplazados de sureste a noroeste en la parte alta y media de la ladera oeste del cerro (Fig. 3) sobre una extensión estimada de 45 hectáreas. 

Sus coordenadas UTM de referencia son 386.407  E y 8.455.284 (Sistema WGS 84).”  García Soto, R. (2013). Geoglifos paracas de la costa sur: Cerro Lechuza y Cerro Pico. Boletín De Arqueología PUCP, (17), 151-168."

García Soto, R. (2013). Geoglifos paracas de la costa sur: Cerro Lechuza y Cerro Pico. Boletín De Arqueología PUCP, (17), 151-168.



Desde las cercanías del Cerro Lechuza establecimos un nuevo rumbo, con destino a la Laguna Grande, una conocida caleta de pescadores ubicada al norte de la Bahia de la Independencia, ubicada a treinta y tres kilómetros de nuestra mas reciente ubicación, y recorriendo ese día un total de diez y siete kilómetros hasta que nos alcanzó el atardecer. La ruta de ese día fue en ascenso, partiendo desde los 219 msnm en Pozo Santo hasta los 368 msnm el el punto sin nombre, en medio del desierto, donde acampamos, el camino nos ofreció dunas, arena compacta, pequeños oasis (nano oasis a 82 msnm) cuyos brotes de vegetación nos ofrecieron algo de sombra en los momentos de descanso y un afloramiento de agua que nos permitió mojar nuestras prendas para poder enfrentar de mejor manera el efecto del calor un calor otoñal que por diversos factores climáticos no dejaba de ser veraniego.




Acampar en el desierto a las seis de la tarde es igual a tener que enfrentarse contra el viento, el cual no cesará de soplar hasta por lo menos las diez de la noche, hora en la que todo se calma, lo cual sumado al cielo despejado, la luna llena en su cenit y un ambiente templado, nos da la paz necesaria para que el cuerpo y la mente se recuperen y se preparen para el día siguiente.

Antes de dormir la cena: mucho líquido, hasta terminar los cinco litros previstos para ese día, una porción de carne seca  y un par de tamales (uno de maíz y otro de quinua) envasados al vacío y cuyo aporte de calorías y carbohidratos resultaban necesarios y suficientes para recuperar las energías perdidas.


A la mañana siguiente, poco antes de las siete,  el sol convierte la carpa en un pequeño horno, lo cual nos obliga a desayunar rápidamente (galletas de arroz con mermelada y queso, café, mucho café y una lata de atún), levantar el campamento y emprender la caminata. A la una de la tarde alcanzamos el punto mas alto de la ruta, los 471 mssm, y de allí el camino sería un largo y suave descenso hasta Laguna Grande, esquivando o atacando dunas y atravesando vastas extensiones de arena compacta y resquebrajada, dosificando los últimos cinco litros de líquido que nos quedaban y alimentándonos de frutos secos y barras energéticas, escuchando algo de música, identificando al vuelo algunas aves. Al caer el sol completamos los casi cuarenta kilómetros de caminata y arribamos a Laguna Grande:

“…una albufera o laguna costera de agua salobre, ubicada al sur del Perú, en la costa de la provincia de Pisco, en el departamento de Ica, dentro de los límites de la Reserva nacional de Paracas, una reserva natural que protege y conserva muestras representativas de la diversidad biológica de los ecosistemas marino-costeros del Perú. La laguna tiene una superficie aproximada de 310 hectáreas, con una longitud máxima de 3,3 kilómetros en dirección noroeste y sureste, y su anchura oscila entre 1 y 1,4 km.1 El sector de la laguna que da hacia mar abierto está constituido por un cordón litoral oblicuo, cuya longitud alcanza 1,6 kilómetros y está formado por gravas o cantos rodados, que se inicia en forma recta y luego se desvía hacia el noreste, existiendo un estrecho canal de ingreso o abertura, en el lado sureste de 200 metros de longitud, que la comunica durante la pleamar, con las aguas de la bahía de la Independencia, en el océano Pacífico.



Hacia el lado oeste, el borde de la laguna es abrupto con acantilados subverticales compuestos por areniscas y limolitas, mientras que hacia el lado este es más suave con formación de playas de arenas, en parte con acumulaciones de arenas eólicas y vegetación hidromórfica sobre las dunas que rodean la laguna. En esta laguna se desarrollan dos poblaciones dedicadas por completo a la pesca, la más antigua, fundada alrededor de 1930, se encuentra situada en el lado sureste y es conocida como Ranchería. En este lugar existen restaurantes, una posta médica, un embarcadero artesanal así como una oficina de la reserva. En el lado noroeste se ubica el otro asentamiento, fundado en 1984 con el nombre de Sector Muelle, surgió como consecuencia del denominado boom de la concha de abanico, resultado de un fuerte Fenómeno de El Niño que afectó las costas de Paracas entre 1982-1983.”  

(https://es.wikipedia.org/wiki/Laguna_Grande_(Per%C3%BA)

En Laguna donde nos encontramos con un grupo de cilistas muy simpáticos con los acampamos. 

A la mañana siguiente, a eso de las nueve de la mañana, tomamos el transporte a Paracas (El Chaco): Una Land Rover Defender (corta) del año 1976, repotenciada con un motor Toyota, con una inxoidable carrocería de aluminio, que sin ningún problema nos condujo a nuestro destino en menos de una hora. En Paracas nos dimos un merecido descanso, hospedándonos en uno de mis hospedajes favoritos, donde en vez de una habitación nos dan un “camper” con dos baños y una cocina bien equipada donde pudimos preparar un buen desayuno, sumado a eso el recinto cuenta con una piscina en la cual estuvimos buena parte del día para contribuir con el proceso de recuperación.






jueves, 8 de septiembre de 2022

RESERVA PAISAJÍSTICA NOR YAUYOS - COCHAS, EN BICI.



Ubicada entre las provincias de Yauyos- Lima (distritos de Tanta, Miraflores, Vitis, Huancaya, Alis, Laraos, Tomas y Carania) y Jauja- Junín (distrito de Canchayllo), en las Regiones de Lima y Junín, respectivamente. Fue creada por D.S. Nº 033-2001-AG del 3 de junio de 2001, tiene una superficie de 221,268 Ha. con un rango altitud: 2750 – 5730 m.s.n.m , existiendo allí una gran variedad de paisajes, nevados, manantiales y lagunas que  son los elementos que dan origen y regulan el ciclo del agua en las cuencas de los ríos Cañete y Pachacayo.


Tiene como principal objetivo conservar la parte alta del río Cañete y la cuenca del río Pachacayo, así como los diversos ecosistemas que la conforman. Sus habitantes han aprendido a convivir armoniosamente con su entorno, y por supuesto, respetando la biodiversidad que existe en la zona.


Recorrer la reserva implica un largo viaje de cuatro días y casi 250 km, partiendo desde la localidad de Pachacayo (3370 msnm) en la provincia de Jauja, departamento de Junin, con destino a la localidad de Cochas (4000 msnm) para luego alcanzar un paso de 4600 msnm y finalmente recorrer las localidades de Huancaya, Zúñiga, Lunahuaná y Cañete. Es asi que asumimos el reto, preparamos las bicicletas, las equipamos con alforjas para cicloturismo y las abastecimos con carpa, bolsa de dormir, ropa de abrigo y refacciones y así emprendimos la aventura.


Esta ruta es ideal para quienes les gusta estar en contacto con la naturaleza y con las comunidades andinas, particularmente interesante para quienes les gusta viajar en bicicleta de montaña, motocicleta o vehículos de doble tracción. El problema es que la ruta no cuenta con la infraestructura adecuada para promover o estimular ese tipo de turismo como son las zonas para acampar y un mínimo de capacitación a los pobladores de la zona para que a título de negocio puedan ofrecer a los viajeros algo de alimentación de sabor local y si es posible hospedaje rústico. Sumado a esto, la ruta necesita una mejor señalización: en especial a lo referido a la dirección que se debe tomar en algunas bifurcaciones y las distancias que has hay entre un pueblo y otro, información que facilita el viaje y da mas seguridad y tranquilidad al viajero.

 

Otro punto a tratar es que algunos distritos o poblaciones de la zona efectúan un cobro por el derecho de acceso (derecho de vista) de los paisajes naturales condicionando dicho pago al uso de vías (carreteras) nacionales que están bajo la competencia del Ministerio de Transportes y Comunicaciones, es decir: si no pagas, no puedes usar la vía. Sumado a esto habría que ver si las localidades tienen una base legal y un sustento técnico que les permita cobrar esos derechos y si lo recaudado efectivamente se destina al mantenimiento del a reserva.

Es importante hacer mención al clima, el cual es muy cambiante en la zona, en el día se eleva por encima de los 20° C, cuando está soleado, y en la noche desciende a los 10° C. Típicamente seco durante el invierno (mayo – septiembre) y con precipitaciones de octubre a abril y más intensas durante el verano (entre enero y marzo), esto según los páginas especializada, sin embargo en este viaje  durante la noche en la localidad de Cochas (4000 msnm), la temperatura descendió por debajo de los 0º C hasta alcanzar los – 5º C, lo cual congeló en parte nuestras reservas de agua.

 

Con relación a la flora, en la reservan se han identificado un total de 153 especies de plantas. Este dato corresponde a los primeros registros de las observaciones preliminares realizadas la zona presenta una alta diversidad florística, lo cual indica que debe ser prioridad del presente documento un levantamiento minucioso de la flora del lugar. Las especies están representadas principalmente por pajonales dominados mayormente por especies de las familias Asteraceae y Poaceae. Resaltan en la zona del Nor Yauyos bosques de queñual (Polylepis sp) y en la cuenca del río Cochas – Pachacayo los rodales de Puya (Puya raimondii).  Con relación a la fauna cabe mencionar que se encuentran registradas hasta el momento las especies comunes de encontrar en las regiones altoandinas y muchas de ellas se encuentran presentes en hábitats modificados. 

 

Ha tratado de describir lo mejor posible el entorno y las condiciones de la ruta, ahora solo queda describir brevemente el itinerario y algunas incidencias del viaje, día a día. 


DÍA 0: 27JUL22, 7:00 pm. Luego de recorrer 180 km por la Carretera Central (en carro) llegué a la localidad de San Francisco de Pachacayo (3370 msnm), provincia de Jauja, departamento de Junin. Me hospedé en el Restaurante - Hotel “SARITA” en una austera habitación que me permitirá descansar hasta mañana y sobretodo continuar con el proceso de aclimatación. Y de cenar un caldo de gallina y una infusión de muña. El resto del grupo partiría de Lima ese mismo día por la noche. La idea era encontrarnos en Pachacayo a las 6:00 am para dar inicio al recorrido. 




DÍA 01: 28JUL22, 6:00 am. Estoy en el restaurante “SARITA” listo para el desayuno: café y varios panes con queso. La hora avanza y los muchachos no llegan: están en una congestión vehicular del demonio en Matucana, debido a la suma de un accidente de tránsito y la estupidez de los demás conductores que terminaron por bloquear la ruta. Valga decir que el grupo partió a las 10:00 pm del día de ayer, calculando llegar a las 6:00 am del día de hoy. 

 

El plan se ha visto retrasado por casi doce horas, y tras superar el impase, recién el grupo pudo llegar al destino (cochas) a golpe de las 10 de la noche, solo para acampar y dormir. 

 

Como referencia solo queda indicar que de San Francisco (3400 msnm) a Cochas (4000 msnm) hay una distancia de 30 km con un desnivel de 500 metros.

 


DÍA 02: 29JUL22. Ya estamos con todo el grupo listo para partir: José Hurtado, Kike Antón, Julio Chan, Marivel Arias y otros cinco ciclistas que recién tengo el gusto de conocer. Luego de desayunar, en mi caso una mezcla de café, con chocolate azúcar y un toque de leche, y unas galletas con mermelada, estábamos listos para partir. 

 

Nuestro primer reto: alcanzar el abra (4600 msnm) en una distancia de 10 km y un desnivel de 500 metros. Lo cual logramos en 6 horas y premiamos con un cafecito, para luego disfrutar de una cómoda bajada de unos 15 km hasta la altura de Vilcas (3800 msnm) y emprender desde allí la ruta a Huancaya, unos 15 km de los cuales la mitad o más fueron de subida. 

 

Ahora estamos en Huancaya (3635 msnm), por suerte conseguí un austero hospedaje que me permitirá pasar una noche abrigada. Y de cena una pizza local.

 


Este día pudimos apreciar las Puyas de Raimondi, cuyo nombre se lo debe al naturalista italiano que la descubrió. Esta es una hermosa planta, rara de encontrar, el tamaño máximo de la planta supera los 15 metros, incluido el tronco, donde están las hojas, crecen en laderas expuestas al sol y en suelos de buen drenaje, muy admirada debido a su originalidad, pertenecen a la familia de las Bromeliáceas. 

 

También pudimos apreciar a lo lejos la zona arqueológica de "Corivinchos", al lado del Cañón de Shutjo: un cementerio y andenería de la época Incaica, con pinturas rupestres de Helenapuquio, así como algunas de las  aproximadamente 34 lagunas en las cuales se han instalado jaulas para la crianza de truchas. Entre las más conocidas por su  belleza paisajística  tenemos a Antacocha, Azulcocha, Carhuacocha, Huaylacancha ,Huirocancha, Nahuincocha, Siuricocha, Quiuyupa,  Vichecocha, Yacsacocha, Abascocha (denominado por los campesinos como "El Feto"), Tembladera, etc. 

 


DÍA 03: 30JUL22: Fue algo muy ambicioso programar para el día de hoy un recorrido de 140 km desde Huancaya (3635 msnm) hasta Lunahuana (476 msnm) más aún partiendo a las 8:00 am y parando casi una hora para almorzar. El caso es que el ocaso alcanzó al grupo luego de 120 km de recorrido, en la localidad de Zúñiga, a unos 20 km de Lunahuana. Muy cansados, dimos por terminado este día de pura bajada, con velocidades que iban desde los 25 a 35 km/h. Mucha tensión, mucha concentración, sumado a los largos tramos en los que la carretera era plana o con algunas subidas.



DÍA 04: 31JUL22: luego de pasar fugazmente por Lunahuana y Cañete, toca emprender (en bus) el regreso a casa. Solo me queda agradecer al grupo por haberme permitido hacer tan espectacular recorrido en bicicleta. Nos vemos en la próxima.