domingo, 5 de abril de 2026

Lomas de Lachay


Íbamos camino al centro arqueológico de Caral cuando decidimos hacer una parada en las Lomas de Lachay, un ecosistema ubicado a 105 kilómetros al norte de Lima, en la provincia de Huaura, en plena franja desértica costera. Este espacio constituye un importante refugio para la flora y fauna de la costa peruana asociada a las lomas. Presenta dos estaciones bien definidas: la húmeda, de junio a octubre, y la seca, de enero a mayo. Por ello, la mejor época para visitarlas es durante la temporada húmeda, cuando el paisaje alcanza su mayor esplendor.

Me invade la nostalgia, puesto que la última vez que estuve por estas lomas fue hace más de veinticinco años. Recuerdo que vine solo, en una época en la que el bus que va de Lima a Huacho me dejó en la carretera, en medio de la nada, al pie un cartel que decía “Lomas de Lachay”, la cuales desde ese punto no se divisan. Creo que caminé una hora hasta que llegué a las lomas. Fui recibido por los guardaparques. Recuerdo que no llevé carpa, por lo que improvisé un refugio y cociné a leña. Épocas de juventud.


Nuestro objetivo fue doble: realizar una caminata y observar aves. El recorrido abarca aproximadamente ocho kilómetros a través de senderos bien señalizados, lo que reduce significativamente el riesgo de extravío. Además, nos resultó interesante la posibilidad de pernoctar en las instalaciones de la reserva, una experiencia que esperamos concretar en una próxima visita.

Durante el recorrido también es posible apreciar restos arqueológicos, como petroglifos y pinturas ideográficas precolombinas, ubicadas principalmente en el sector norte de las lomas. Se han registrado más de cuarenta de estas representaciones. En algunas quebradas se observan sistemas de terrazas o andenes de piedra que probablemente fueron utilizados para la agricultura por antiguos pobladores. Estos vestigios evidencian el aprovechamiento de los recursos de la zona y su importancia en el desarrollo de las primeras sociedades de la costa peruana.

La visita permite comprender cómo los seres vivos y el entorno han desarrollado estrategias de adaptación para sobrevivir en condiciones exigentes. Durante los meses de invierno y primavera, especialmente entre junio y octubre, la neblina y la humedad transforman el paisaje, cubriendo las colinas de vegetación. Agosto es, sin duda, el mes en que las lomas se muestran en todo su esplendor.

Las Lomas de Lachay ofrecen tres circuitos principales: el Circuito de la Tara (2.5 a 3 horas), de dificultad moderada y recomendado para jóvenes; un segundo circuito de menor duración (1.5 a 2 horas), de pendiente ligera, ideal para adultos y adolescentes; y el Circuito del Zorro (45 minutos a 1 hora), también de baja dificultad, adecuado para niños y adultos mayores. Nosotros elegimos el primer circuito, de aproximadamente cinco kilómetros, con la particularidad de que dejamos el vehículo en la entrada de las lomas, a unos tres kilómetros del punto de inicio del recorrido.



LOMAS DE PACHACAMAC


Entre los meses de junio y octubre, en la costa peruana emerge un ecosistema estacional propio del desierto costero. Este se caracteriza por presentar adaptaciones morfológicas y fisiológicas asociadas a la alta humedad relativa, lo que lo convierte en un importante refugio invernal para diversas especies de fauna. La abundancia de recursos durante la época de verdor favorece la alimentación, el descanso y la reproducción de especies de presencia temporal. Asimismo, estos espacios resultan valiosos para la investigación en biología y ecología, además de poseer un notable potencial como centros de educación ambiental y destinos turísticos.

Uno de estos ecosistemas, cercano a la ciudad de Lima y relativamente seguro para los visitantes, son las Lomas de Pachacámac. Con una extensión aproximada de 150 hectáreas, se ubican a tan solo 34 km de Lima, en el distrito del mismo nombre. Situadas entre la quebrada de Río Seco y las lomas del Manzano, constituyen un área clave para la conservación, enfrentando amenazas como la degradación ecosistémica y la expansión urbana no planificada, impulsada por factores socioeconómicos y socioculturales.




Este ecosistema se reactiva entre junio y octubre gracias a la neblina que cubre los cerros y quebradas orientadas hacia el mar, permitiendo el desarrollo de una vegetación estacional. El recorrido por las lomas toma cerca de seis horas y ofrece la posibilidad de observar altares, socavones, pinturas rupestres, andenes y diversas formaciones rocosas. Además, alberga una rica biodiversidad, con 118 especies de flora silvestre distribuidas en 102 géneros y 49 familias; destacan las familias Asteraceae y Solanaceae, con 15 y 9 especies respectivamente. Predomina la vegetación herbácea, con 23 especies endémicas y 5 en alguna categoría de conservación. Entre la fauna, es posible avistar vizcachas, turtupilines y halcones, entre otras especies.

Se recomienda salir muy temprano de Lima para evitar el tráfico de la carretera Panamericana Sur. En nuestro caso, partimos a las 5:00 a. m., motivados por unas buenas tazas de café, y culminamos el desayuno al pie de las lomas antes de iniciar la caminata. Los senderos, bien señalizados, conducen hacia las zonas más elevadas, desde donde se obtiene una amplia vista panorámica del ecosistema. Allí se aprecia la cobertura vegetal que cumple funciones clave como el reciclaje de nutrientes, la protección del suelo costero superficial y la conservación del banco de semillas. También se pueden observar atrapanieblas, estructuras diseñadas para captar agua de la neblina y contribuir a la restauración de áreas degradadas.

Tras aproximadamente seis horas de caminata, los senderos conducen de regreso al punto de partida. Es importante llevar agua suficiente para la hidratación, alimentos ligeros, un botiquín de primeros auxilios, bastones de caminata y binoculares, especialmente útiles para la observación de aves.



viernes, 3 de abril de 2026

RAURA


La Cordillera Raura forma parte del sistema de cordilleras ubicado en la zona norte del país. Se sitúa entre las cordilleras de Huayhuash, al sureste, y La Viuda, al noroeste. Su ámbito de influencia abarca un área aproximada de 1,100 km² y presenta una longitud cercana a los 55 km. Geográficamente, se encuentra delimitada entre las coordenadas 10°44'56.82" y 10°10'51.44" de latitud sur, y 77°5'44.59" y 76°30'39.40" de longitud oeste.

Desde el punto de vista político-administrativo, la cordillera se extiende parcialmente sobre los departamentos de Lima (provincias de Cajatambo y Oyón), Huánuco (provincia de Lauricocha) y Pasco (provincia Daniel Alcides Carrión).

La Cordillera Raura alberga importantes elevaciones, entre las que destacan las montañas León Huacanan (5,427 m), Quesillojanca (5,327 m), Cullcushjanca (5,550 m), Yerupac (5,685 m), Torre de Cristal (5,500 m), Siete Caballeros (5,080 m) y Santa Rosa (5,806 m). Asimismo, en su ámbito se encuentran diversas lagunas, como Chuspi, Patarcocha, Gaico, Huascacocha y Quesillococha.

Para la aproximación a la Cordillera Raura, nos trasladamos desde Lima hacia el distrito de Churín, conocido por sus reconocidos baños termales, donde realizamos el proceso de aclimatación. Se recomienda combinar el viaje a Raura con una estadía previa en esta localidad, tanto para adaptarse a la altitud como para disfrutar posteriormente de sus aguas termales.

Churín, ubicado en la provincia de Oyón, en el departamento de Lima, es ampliamente conocido por sus aguas termales, que constituyen su principal atractivo turístico. Se encuentra sobre la margen izquierda del río Huaura, a 2,258 m s. n. m., aproximadamente a 207 km al noroeste de Lima.



Las aguas termales provienen de capas subterráneas sometidas a altas temperaturas y son ricas en diversos minerales disueltos, como azufre, hierro, cloro, calcio, magnesio, sodio y bicarbonato. Estas propiedades les confieren un importante valor terapéutico, por lo que se utilizan en tratamientos mediante baños, inhalaciones, irrigaciones e incluso calefacción.

Generalmente, estas aguas se localizan a lo largo de fallas geológicas, ya que dichas estructuras permiten la infiltración de aguas subterráneas que, al alcanzar mayores profundidades, se calientan y posteriormente ascienden en forma de vapor o agua caliente. Al emerger en la superficie, pueden dar lugar a manifestaciones como géiseres o manantiales termales.




GLACIAR CHUECÓN

 


Los glaciares de montaña son uno de los componentes de la criósfera y son conocidas por su alta sensibilidad a los cambios climáticos a escala decenal. La razón principal proviene del origen de los volúmenes de hielo que forman y que son el resultado de las precipitaciones sólidas. La segunda razón proviene de la ablación, la cual depende directamente del balance de energía en la superficie, el cual es el vínculo físico existente entre el glaciar y el clima.

 

El Glaciar Chuecón es una masa de hielo terrestre que fluye pendiente abajo, encerrada por los elementos topográficos que lo rodean. Subsiste gracias a la acumulación de nieve a gran altura que se compensa con la fusión del hielo a baja altura, lo cual lo constituye como una gran acumulación natural de hielo situada en tierra firme. La condición necesaria para que se produzca la acumulación de hielo glacial es simplemente que la cantidad de nieve caída durante el invierno exceda a la ablación producida en verano.


 

Se encuentra ubicado en un zona de montaña que aún conserva de manera natural el hielo masivo producto de las bajas temperaturas de la zona, lo más impresionante del panorama es que a las faldas del glaciar existe una laguna que está cubierta casi en su totalidad de hielo.  Esa combinación de la laguna rodeada de montañas nevadas es un espectáculo que sólo se puede contemplar en este lugar. Este glaciar se encuentra a unas 50 kilómetros de la localidad de San Mateo, en la Provincia de Huarochirí, cerca del límite entre las regiones de Lima y Junín, en el distrito de San Lorenzo de Quinti.

 


Esta caminata tiene un nivel de dificultad moderado, básicamente por su elevación de 5 550 msnm. El sendero es muy colorido por la vegetación y el arroyo que acompaña gran parte del recorrido. Para esta aventura salimos de Lima un sábado de agosto al medio  día. Llegamos al a localidad de San Mateo (3 000 msnm) al atardecer y dimos inicio al proceso de aclimatación. La cena solo fue un caldo de gallina y una infusión de muña, luego acostarse temprano porque nos tocaba despertarnos a las tres de la mañana para movilizarlos por la Carretera Central hasta la zona de Río Blanco desde donde se toma el desvío a la represa de Yuracmayo, un camino carrozable que nos condujo al punto de partida, de donde empezó la caminara a eso de las siete y treinta de la mañana.

 

Llegar al Glaciar Chuecón puede ser un desafío, pero la mayor satisfacción es llegar a la meta, con la mejor compañía, esta es una maravilla natural rodeada de montañas nevadas.


El Glaciar Chuecón, es el lugar perfecto para realizar trekking en Lima, Perú, experimenta la belleza natural a través de una caminata por las montañas de la capital del Perú.