domingo, 15 de julio de 2018

VINICUNCA - SIETE COLORES – MONTAÑA ARCOIRIS


Cuando estuve en Cusco en el año 2017 me enteré que existía una excursión a un cerro multicolor, que en las fotos promocionales lucía simplemente espectacular. Indagando descubrí que se trataba del cerro Vinicunca o Winicunca, más conocido como la Montaña de Siete Colores, Montaña Arcoíris o Montaña de Colores o Cerro Colorado, cuyo colorido aspecto se debe su composición mineralógica.


“Según la investigación de la Oficina Paisaje Cultural de la Descentralización de la Ciudad del Cusco, las coloraciones de la montaña de los 7 Colores se deben a la composición mineralógica que tiene: el color rosado es por la arcilla roja, fangolitas (fango) y arilitas (arena). El Blanquecino, por la arenisca cuarzosa y margas, ricos en carbonato de calcio. El rojo por compuesto por las arcilitas (hierro) y arcillas pertenecientes al terciario superior. El verde se debe al compuesto de filitas y arcillas ricas en ferro magnesiano. El pardo terroso es producto de fanglomerado compuesto por roca con magnesio perteneciente a la era cuaternaria. Y el color amarillo mostaza por las areniscas calcáreas ricas en minerales sulfurados” (://es.m.wikipedia.org/wiki/Vinicunca)



Partimos desde de la ciudad de Cusco aproximadamente a las tres de la mañana (como odio levantarme tan temprano) por la carrera Longitudinal de la Sierra del Sur peruano, la “PE-3S” en lenguaje técnico, con dirección a la localidad de Checacupe donde se toma la bifurcación hacia el poblado de Pitumarca. A partir de este poblado se recorre el viaje por una trocha carrosable pasando por varias comunidades campesinas como Ocefina, Japura y Huanchipacha hasta arribar a la comunidad de Cusipata, lugar donde termina la carretera. El viaje duró poco mas de tres horas, de las cuales dormí casi todas, salvo cuando el bus paró para tomar un desayuno en base a productos locales: café, maca, quinua, frutas variadas, yogurt y pan, muy rico, muy bueno, muy abundante y en especial, incluido en el costo de la expedición.


Aproximadamente a las ocho de la mañana llegamos al distrito de Cusipata, desde donde dimos inicio a la caminata. Es importante señalar que para acceder a la Montaña de Siete Colores, existen dos rutas: una ruta corta y otra larga, sino el caso que en este ocasión optamos por unir ambas rutas en una sola expedición, es decir, empezar por la ruta corta y evacuar la zona por la ruta larga, dando inicio a la caminara por la ruta corta.



En este primer tramo la caminata no ofreció más dificultad que la altura sobre el nivel del mar, tomándonos no más de tres horas a paso promedio superar esta subida ligeramente empinadas y de llanuras que ascienden de manera progresiva, la cuales en un tramo de cinco kilómetros nos condujo hasta los 5 200 m.s.n.m a los que se encuentra la colorida montaña, con la salvedad que decidimos tomar un camino alterno cubierto de nieve el cual le dio otra dimensión a esta experiencia, sumando no solo un grado más dificultad, sino además un atractivo paisaje gobernado por lo que los nativos de la zona denominan el Apu Auzangate.


“El “Apu” Ausangate es para la cultura andina, dador de vida y guardián de uno de los ecosistemas más variados del mundo; su nombre significa “cobre” en quechua. Cuando se encuentre en esta montaña, recuerde que es sagrada para las personas locales; de hecho, muchas de las comunidades andinas cercanas, todavía tienen fechas de peregrinación a la cima de la montaña. Como la comunidad de Chillca; de pastores de llamas y alpacas, los cuales han heredado tradiciones culturales incas y pre-incas. Es posible compartir la vida diaria de los pastores y el trabajo con las llamas.”


Nos tomamos poco mas de una hora para contemplar la montaña, acompañándonos de un reconstituyente y energizante mezcla de café con chocolate caliente, maní en sus diferentes presentaciones y barras de cereales, para luego emprender el retorno por la ruta larga, formada por una suave bajada de aproximadamente siete kilómetros hasta la zona de Quesiuno a 4 200 metros sobre el nivel del mar, nos dio mayor dificultad, para luego tomar el bus de regreso a la ciudad de Cusco.


No quiero terminar esta nota sin hacer mención a un noticia sensacionalista que ha circulado en los medios de comunicación hace unas semanas, según la cual se el Estado habría otorgado como parte de una concesión minera la montaña de Siete Colores y tras de esa noticia por supuesto venían las ya conocidas rasgadas de vestiduras, lloriqueo y aprovechamiento político. Al respecto es conveniente precisar que si bien el estado puede dar en concesión minera un área que incluya poblaciones, terrenos agrícolas, restos arqueológicos y lugares de interés paisajístico y turístico, claro esta que esta concesión esta referida a los recursos naturales del subsuelo, mas no incluye derecho de propiedad sobre la superficie, por lo que no podrá disponer de lo que pudiese haber en esta sin la correspondiente transacción con sus propietarios, en caso de ser esta de dominio privado o sin los correspondientes permisos del Estado en el caso de existir por ejemplo restos históricos o lugares de interés paisajistico, lo que solo me queda la duda si todos esos lloriqueos eran por ignorancia por con animo de obtener un provecho político.



domingo, 8 de julio de 2018

QUEBRADA CHINCHAN - LAGUNA YURACOCHAS - TICLIO



Esta es la corta historia de una una caminata con la que decidimos dar inicio a la temporada de invierno.

Si bien se puede empezar esta ruta desde la localidad de de Casapalca, como está recomendado en Wikilock, mejor fue contratar una movilidad local que nos desplazara hasta el Km. 117 de la Carretera Central donde desemboca la Quebrada Chinchan a 4 300 m.s.n.m., y se cruza con la carrera afirmada a Marcapomacocha, lo cual se pude advertir con la presencia un gigantesco cartel informativo.




El primer kilómetro de recorrido es justamente por esa carretera hasta tomar un desvío ligeramente a la derecha con destino a una especie de pared o represa de relaves mineros, la cual tiene su propio camino de cuatro kilómetros de largo hasta alcanzar los 4 492 m.s.n.m. donde efectivamente pareciera que dichos relaves mineros estuviesen conteniendo un lago sin nombre el mapa, el cual tuvimos que bordear en por el lado izquierdo haciendo una distancia de un kilómetro mas. Luego esta laguna quedó a nuestras espaldas para seguir subiendo unos dos kilómetros y medio hasta alcanzar los 4720 m.s.n.m. para tener por fin al a vista la Laguna Yuracochas con sus casi seiscientos metros de largo, en medio de una cadena de montañas víctimas del calentamiento global, donde resalta el semi nevado Yuraqqucha. A este punto llegamos a eso de las dos de la tarde y aprovechamos para ingerir una merienda, para luego alcanzar los 4 850 m.s.n.m. tras recorrer una distancia de casi dos kilómetros. Ese fue el punto mas alto del recorrido. De ahí todo de bajada hasta alcanzar la carretera central, solo unos dos kilómetros mas.




Una ruta corta, pero exigente, por la altura, el frío por una par horas de granizada en su tramo final. Ideal para preparar el cuerpo para el resto de la temporada. Les dejo la información técnica de la ruta según lo publicado en Wikilock:

https://es.wikiloc.com/rutas-senderismo/laguna-yuracochas-8282437







sábado, 5 de mayo de 2018

CALLANGO-CAÑON DE LOS PERDIDOS-OASIS-COLLUNGO


Actualmente no es complicado visitar el Cañón de los Perdidos. Una carretera afirmada nos puede llevar en poco más de una hora desde la localidad de Ocucaje, incluso hay agencias de viaje que nos pueden ofrecer un viaje desde Lima en un producto que llaman “full day”, como si no existiera una palabra en castellano para denominarlo. Pero para nosotros que nos gusta caminar decidimos esta vez incorporar la exploración del cañón como parte de una expedición de mayor envergadura al desierto de Ica, de casi sesenta kilómetros de recorrido, que empezaría en la localidad de Callango en el valle del río Ica y terminaría en las cercanías de Collungo, en el valle del Río Grande.


Jueves de semana Santa, año 2018, día uno, nueve de la mañana, arribamos al distrito de Ocucaje ubicado en la parte sur de la provincia de Ica, situado a una distancia aproximada de treinta kilómetros de la ciudad de Ica a una altitud de 325 m.s.n.m., con una (14°20’ 45” S y 75°40’00” O) en donde coordinamos con un transportista local para que nos movilicen al punto de partida de la caminata: A las afueras de la localidad de Callando, ubicada a unos veinte kilómetros al sur de Ocucaje, al cual arribamos aproximadamente al medio día con las mochilas cargadas de líquido, quince litros por persona, alimento para tres días, carpas para pasar la noche y equipamiento para orientarnos (mapas, GPS) y un dispositivo SPOT con el cual podríamos solicitar un rescate en caso de emergencia. Emprendimos la caminata con rumbo SSE, atravesando la Pampa Salinas de Pileta, con fuertes vientos en contra. Si bien la hora del día era en la que el sol quemaba al máximo, este efecto fue minimizado gracias a los fuertes vientos que venían del sur, me sentía como un motor de Wolks Wagen Escarabajo enfriado solamente por aire. El camino fue en buena parte plano, pura pampa, hasta que llegadas las seis de la tarde, poco después de la puesta del sol, armamos el primer campamento, luego de caminar casi veinte kilómetros. Acampamos de cara al viento el cual no dejó de soplar por lo menos hasta las tres de la mañana.

Viernes de semana santa, día dos, siete de la mañana, desde muy temprano ya estábamos tomando desayuno, galletas, mermelada de fresa, un energizante en vez de café y agua, para luego de levantar el campamento dirigirnos con rumbo SE, por la misma pampa por diez kilómetros hasta ubicar el lecho seco de un lo que algún día fue un río, lo cual anunciaba la llega a nuestro destino, puesto que  el cañón es formado por la erosión del río Seco que desemboca en el río Icael cual da origen al cañón. Seguimos ese lecho hasta que aproximadamente al medio día llegamos al cañón.



“El Cañón de los Perdidos está ubicado al sudoeste del distrito de Santiago, en el sector denominado Montegrande, provincia de Ica, departamento de Ica. Tiene una extensión de 5 Km y a 40 km de la localidad de Ocucaje. Fue descubierta el 10 de julio de 2011. El cañón es formada por la erosión del río Seco que desemboca en el río Ica. En medio del cañón se encuentra una laguna. El lugar es frecuentado por gallinazos.

El Cañón se forma casi al final del antiguo “río Seco” o “Riachuelo” (cauce originado en las quebradas del distrito de Santa Cruz, provincia de Palpa) en su desembocadura con el río Ica, hacia el Mar Peruano, en el pequeño sector “Chilcatay”. Este cañón, se sitúa al sudoeste del territorio del Distrito de Santiago, casi en el límite con el distrito de Changuillo (Nasca) provincia y región Ica, por el sector denominado “Las Pampas de Gamonal”, entre el sector de El Gramadal y Montegrande, por la ruta del casi desaparecido "Rio Seco" (Riachuelo), en el pequeño sector Chilcatay, donde desemboca con el río Ica, en su ruta hacia el océano Pacífico. 
Foto K. Barrio
Para llegar al lugar hay una distancia aproximada de 90 km desde la ciudad de Ica, para ello se toma la carretera Panamericana Sur, y a la altura del km 339, hay un desvío a la derecha (entrada a Callango) donde se sigue un camino o trocha carrozable en buen estado, que conduce a la "Boca del Río", por la margen izquierda del caserío de Callango hacia el sudoeste. El tiempo de viaje es un promedio de 2 h saliendo desde Ica, en movilidad de tracción simple, por lo que es fácil llegar a este nuevo atractivo turístico, que en corto ya es visitado por muchos turistas nacionales y extranjeros, especialmente aquellos que practican el turismo de aventura. A medida que se va llegando e ingresando al Cañón, es interesante el recibimiento que dan sus “anfitriones” y “celosos guardianes”: cuervos o gallinazos, apareciendo en el cielo brindando sus vuelos que se asemejan al de los cóndores (aunque se cree que también los hay) por ser aves propias de estos lugares.

El Cañón tiene una extensión aproximada de 2  Km y una profundidad entre 200 a 300 m y aún no se han hecho estudios especializados en el lugar, y de acuerdo al proyecto de desarrollo turístico proyectado por las autoridades de Santiago, un grupo de especialistas han visitado el lugar para determinar su estructura geológica, profundidad y extensión exactas, así como colocar señalizaciones en la ruta y determinar los lugares de acceso para bajar hasta el fondo del Cañón, y recorrer sus interiores hasta llegar a las pequeñas lagunas naturales, ubicadas en la parte más profunda de este maravilloso lugar.” (https://es.wikipedia.org/wiki/Cañón_de_los_Perdidos)

Al llegar fuimos muy cordialmente recibidos por el Alcalde de Santiago, quien conjuntamente con varios de sus colaboradores estaban supervisando y promoviendo las visitas turísticas al cañón y quien nos orientó para acceder a su interior con total seguridad. Para esto lo recorrimos inicialmente por su parte alta hasta ubicar el acceso por su margen izquierda, a poco más de un kilómetro y medio del mirador turístico,  para luego retornar al inicio pero por el fondo del cañón. “El Cañón de los Perdidos tiene 4 niveles o caídas. Recorrer el Cañón, alrededores e interior tiene un tiempo aproximado entre 2 a 3 h, mínimo y máximo respectivamente. Este recorrido produce en los visitantes diversas emociones.
En el 2º nivel, se puede ver el “Ojo de Agua” y en la parte superior (caída) está la “Cara del Puma” en la parte superior derecha e izquierda hay dos lienzos con pequeñas figuras aún “la calavera”, “el feto”, “el ET” y otras aún por definir. Entre el 3er. hay una laguna, y el 4º nivel está el “Tobogán “del Cañón. “La Plaza Caracol” y “El Anfiteatro”. El Cañón tiene 3 bajadas para llegar a su interior, entre la 1ª, 2ª bajada está “El Mirador”, desde donde se puede ver la figura del “Ovni” y las “Lagunas del Cañón” (río Ica) de estas, la 3er. bajada es la más accesible para la familia.
Recorriendo el Cañón de sur (aguas abajo) a norte (aguas arriba) se ve el "Tobogán de piedra", “La Muralla del Cañón”, “El Desfiladero”, “Los Baluartes”, en cuyas paredes se observan miles de “esculturas y tallados naturales” que sorprenden a los visitantes.
En su desembocadura con el río Ica, se hallan “Las lagunas del Cañón”, con pequeños peces y en algunas temporadas, camarones de río, este lugar sirve de habitat a algunas aves y zorros.
Se ha determinado que el Cañón fue un fondo marino, cuya edad se estima entre 20 a 30 millones de años, según paleontólogos, quienes han descubierto y encontrado, restos marinos fosilizados, entre ellos, ballenas, tiburones, conchas marinas, pingüinos, aves, entre otros. Siendo el fósil más grande el de una ballena que mide alrededor de 30 m, la misma que aún no se puede dar a conocer, por temor a su depredación. Se ha comprobado que casi todo el desierto alrededor del Cañón es una zona rica en fósiles muy bien conservados, y únicos en el mundo”. (https://es.wikipedia.org/wiki/Cañón_de_los_Perdidos)
Terminado el recorrido, continuamos nuestro camino, nuevamente recorriendo el cañón por su interior de norte a sur, hasta llegar al punto en el que el rio seco  desemboca en el río Ica, el cual estaba algo cargado, viéndonos obligados a cruzar de su margen izquierda a su margen derecha para continuar la travesía con destino a una zona que en una expedición anterior le denominamos el Oasis, una zona de vegetación y pastizales a cuyo píe acampamos una vez que nos sorprendió la noche, luego de sumar ese día aproximadamente veinte kilómetros más a nuestra cuenta.

Foto K. Barrio.

Sábado, día tres, muy temprano, a poco más de veinticinco kilómetros de final de la travesía, para este tramo final procedimos a filtrar y purificar agua del río Ica  para complementar nuestra hidratación, luego abandonamos el Oasis hasta llegar a la pampa Mature, para darnos cuenta una pequeña cadena de cerros que delimita esta última zona con la pampa Coyungo era en la realidad mucho más grande de lo que se veía en el mapa y el google maps, lo cual nos obligó a trazar una ruta alterna por una zona llamada Laberinto y la pampa Mochicas, una ruta muy dura por la geografía del terreno, básicamente de subida, y con sol el contra que nos llevó desde 350 a casi 650 m.s.n.m. Como a las cuatro de la tarde desde lo alto de un cerro sin nombre tuvimos a vista la carretera que une Puerto Caballas con la carretera Panamericana Sur y en cuarenta y cinco minutos alcanzamos dicho punto, a diez kilómetros de Coyungo. Con casi sesenta kilómetros de caminata sobre nuestros hombros y con el atardecer pisándonos los talones, la aventura había llegado a su fin. Pocos minutos después pasó una camioneta de los años sesenta que nos sacó de la zona y nos condujo hasta Palpa, desde donde preparamos el regreso a Lima.



El Cañón de los Perdidos, por Kathiuska Barrio

“Cerrando la temporada de verano, y por tercer año consecutivo para la temporada de semana santa nos preparamos para una nueva aventura en el desierto. La ruta Callango, Cañón de los Perdidos y Finalmente Coyungo. Fueron tres días de intensa caminata que sumaron un total de 60 km con el fuerte sol al que nos tiene acostumbrados esta zona y de vez en cuando rezagos de los vientos Paracas que refrescaban el arduo camino.

Lo más resaltante de esta experiencia fue volver por segunda vez al Cañón de los Perdidos, tener el gusto de ser recibidos por el alcalde de San Sebastian, zona a la que pertenece y sumado a esto poder adentrarnos al cañón y disfrutar de su imponencia desde sus entrañas. Continuando con el camino y no menos interesante fue el recorrer una buena parte de la ruta hacia donde pretendíamos pernoctar que es un gran oasis de frondosa vegetación en la oscuridad de la noche pero alumbrados con una luna que era un farol espectacular que nos guio hasta donde decidimos sería un lugar más seguro para pernoctar. Ya el último día de nuestro recorrido con mucho menos peso por el líquido y alimentos ya consumidos hasta entonces, pero con un gran cansancio encima, sin contar que a pesar de haber tomado las precauciones del caso, nuestros pies (al menos los míos) terminaron ampollados y nos tocaba subir hasta un desnivel de 600 metros para luego bajar hacia casi el nivel del mar y llegar finalmente hasta nuestro destino final Coyungo.

Este último tramo fue para mí el más intenso e interminable, pero que gratificante al llegar saber que una vez más lo logre, que a pesar de lo adverso que pueda ser el clima y la ruta en sí , aquella determinación no claudique y se consiga el objetivo. 
Hasta el próximo verano si así nos permite el destino.”

Ivan Canturin

Kathiuska Barrio
Jelly Ocaña
Foto K. Barrio.

Foto K. Barrio.









martes, 10 de abril de 2018

EXPEDICIONES AL DESIERTO DE CALIFORNIA - VERANO 2018

Foto: K. Barrio. (Laguna Morón)
Una vez definida nuestra ruta de Semana Santa, para fines de marzo de este año, estábamos al inicio del verano austral obligados, en el mejor sentido de la palabra, a entrenar. Para esto elegimos el desierto de California, ubicado en la provincia de Pisco, departamento de Ica, a unos trescientos kilómetros al sur de Lima.


El desierto de California cuenta con casi cincuenta kilómetros de puras dunas, sumado a esto cuatro cadenas de médanos gigantes, dos lagunas naturales: el oasis de La Palma y el oasis de Morón, una laguna que no figura en el mapa y tres oasis secos; todo esto como consecuencia de que el Río Pisco que se encuentra a pocos kilómetros.


LAGUNA SIN NOMBRE: Estudiando la carta nacional pudimos apreciar que en la zona habían tres lagunas de considerable tamaño: Frontón, Costa Rica (también llamada Palma) y Morón, sin embargo al contrastar la carta con la fotografía satelital del Google Maps vimos una cuarta laguna no considerada en el mapa y sin nombre conocido, a la cual le asignamos el nombre de “Laguna sin Nombre” (13°46'06.1"S, 76°03'15.5"W), la cual sería el objetivo de nuestro primer fin de semana de entrenamiento. Para esta primera aventura del año empezamos desde Pozo Santo (13°54'00.5"S, 76°04'22.5"W) marcando en la brújula el rumbo, para recorrer diferentes tipos de terrenos, en especial dunas. Llegar a la laguna nos tomó aproximadamente diez y seis kilómetros, teniendo que rodear en algunos casos algunos terrenos de cultivo ganados al desierto. Una vez en la laguna nos dimos cuenta que ésta era artificial, hecha por el hombre, con ayuda de geomenbranas, lo cual explicaba su inexistencia en el mapa. Luego de un merecido descanso evacuamos la zona hacia un punto denominado Murga, a cuatro kilómetros de la laguna sin nombre.




Laguna sin nombre
LAGUNA EL FRONTÓN – LAGUNA COSTA RICA: Para acceder a estas laguna partimos de un punto sin nombre ubicado a 500 metros del kilómetro doscientos treinta y seis de la carretera Panamericana Sur (13°44'24.4", S 76°09'19.7"W), también por un terreno matizado por grandes dunas, esta vez sin terrenos de cultivo que obstruyeran nuestro camino, sin embargo nos dio mucha pena ver durante los primeros kilómetro de la ruta una gran cantidad de basura urbana llevada a esa zona. Según pudimos indagar este gran botadero de basura ha sido promovido por los mismos municipios de la zona, sumado a esto la quema de basura que afecta de manera considerable al medio ambiente y la expansión de la basura por los fuertes vientos que corren en la zona. Inexplicablemente estos municipios en vez de ver la forma de explotarla turísticamente la zona, la vienen contaminando. Pueden encontrar más información al respecto en: http://rpp.pe/peru/ica/ica-botadero-de-basura-contamina-dunas-de-pisco-noticia-1048266/1. 



Luego de ocho kilómetros de caminata llegamos con mucha expectativa a la laguna Frontón (13°43'45.1", S 76°04'40.2"W) pero esa emoción no duró mucho porque la laguna estaba seca, convertida en un humedal. Un paisaje distinto al visto en el mapa y a las referencias previas ubicadas en la red. Pero la caminata continuaba y tras cuatro kilómetros más de dunas llegamos a la Laguna Costa Rica (Palma) (13°45'42.0"S 76°03'25.3"W) donde encontramos una infraestructura de estilo rústico lista para recibir visitantes, la cual no dudaríamos en utilizar en nuestra próxima visita. De todos los oasis de la zona este es el más impresionante, por el tamaño, vegetación, aves y peces, sumado a esto la infraestructura y el hecho de poder ser utilizado como base para recorrer la zona en plan de entrenamiento.

Laguna Fronton

LAGUNA MORON: En esta ocasión utilizamos como base y punto de partida la laguna Costa Rica (Palma) (13°45'42.0"S 76°03'25.3"W) donde existe una muy bien diseñada infraestructura de estilo rústico lista para recibir visitantes. Asimismo, en esta ocasión cambiamos el formato de entrenamiento: pasamos de clásico formato montañista (estilo trekking) al formato maratón de campo (estilo cross country). Las zapatillas sustituyeron a las botas, las mallas a los pantalones, los polos de manga larga a las camisas y haciendo magia tuvimos que reducir el equipaje a una pequeña mochila Camell Back con cuatro litros de agua y alimento justo para ese día. A esto debemos sumar que por primera vez en años dejamos los bastones de caminata en casa y que la ruta la hicimos trotando.

Kathiuska Barrio
Fueron casi ocho kilómetros de intenso trote y caminata por las dunas y bajo el ardiente sol de febrero hasta llegar a laguna Morón con trescientos metros de largo y ciento cincuenta metros de ancho aproximadamente, aguas de color es verde azulado, rodeada de dunas y médanos de color blanquecino debido a la presencia de restos de arrecifes de coral y bajo un temperatura de 27ºC, nos permitió remojar nuestros encendidos pies, mientras pequeños pececillos devoraban la piel muerta que cubría los mismos.

Foto: K. Barrio. (Jelly Ocaña en Laguna Morón)
Hasta donde pudimos indagar esta laguna es alimentada por aguas subterráneas procedente de las partes altas del distrito de Humay y alberga a una población de peces como tilapias y carpas. Asimismo se pueden apreciar aves de diferentes especies como búhos, lechuzas, gallinazos de cabeza roja, garzas, cernícalos, picaflores, huerequeque y tordo rojo, de las cuales por ciento no vimos ninguna. Lo que si vimos fue la flora local como el huarango, junco, grama salada, carricillo y totora.

Ivan Canturin
Como dato curioso nos contaron que el nombre de esta laguna, se debe a que en este lugar, se refugiaba el bandolero José Morón Cabrera, quien era enemigo de los hacendados y presunto “justiciero de los pobres” a principios del siglo XX. A continuación transcribo un poema de Armando Rebatta Parra que nos ilustra un poco más del tema:

MORÓN (EL BANDOLERO DEL SUR CHICO)

Ardiente es el mediodía/ hiriente la fatiga/ extensa la distancia/ y sedienta la justicia./ Su pecho late agitado/ en densa duna al andar/ de su amigo bayo apeado/ sesenta leguas sin descansar./

Llegando al río Pisco/ entró en el totoral/ y escondido tras un risco/ planeó a Bernales visitar./ Era sábado y en la hacienda/ donde semiesclavo era el peón/ con diez horas la faena,/ cosechaba millones el patrón./

Dejó el caballo en la zanja/ detrás del almacén y cajero,/ escondió su arma en la manga/ y se disfrazó de obrero./ En la puerta dos gendarmes/ cuidaban como perros bravos;/ entró sencillo en silencio/ no sospecharon los “galgos”./

Salió por detrás del pasillo/ en bolsas el dinero llevó/ montó su corcel de brío/ y por el algodonal se perdió./ Pasada una media hora/ se oye al pagador que llora/ grita con ronca garganta/ ¡Morón, se lleva la plata!/

Nunca lo capturaron/ al Robin Hood del sur chico/ quien repartía el dinero/ al pobre, plata del rico./ Lo siguieron por campos desolados/ los guacamayos armados./ Hoy es leyenda en la región/ y “vive”, en su laguna Morón.

Luego del descanso dejábamos atrás las dunas del desierto para cruzar por algunos cultivos de algodón y choclo para, en casi cinco kilómetros, llegar al pueblo de Bernales (13°44'33.4"S 75°57'56.1"W), punto final de la camita desde donde retornamos al Oasis de Costa Rica para tomar un merecido descanso.

Finalmente, corresponde hacer un agradecimiento muy especial a los integrantes del equipo: Ivan Canturin, Jelly Ocaña, Kathiuska Barrio y Fernando Rizolaso, todos muy comprometidos con el proyecto. Muy agradecido por su valioso aporte en cada una  de las caminatas descritas en esta crónica.
                                                                                                Renzo Miranda Ormeño


Foto: K. Barrio.(Laguna Costa Rica - Palma)